martes, 25 de octubre de 2016

Seguramente después de ver cientos de películas y de leer la versión de la historia escrita por los buenos tendrás la idea de que el comportamiento del ejército americano durante la Segunda Guerra Mundial fue tremendamente respetuoso con los vencidos, como corresponde al paladín de las democracias occidentales, y que nada sucio (salvo algún lamentable hecho aislado) podría achacarse a los soldados de la democracia más antigua del planeta. Bien pues presta atención porque hoy me gustaría hablarte de los campos de la muerte de Eisenhower.


Para tratar los campos de la muerte de Eisenhower sería conveniente que empecemos dando un pequeño repaso al derecho internacional.

Durante la Conferencia de Paz de la Haya al inicio del siglo XX, los Estados que se consideraban "civilizados" se comprometieron a cumplir con una serie de derechos y obligaciones internacionales con las que se pretendía humanizar las guerras y acabar con los abusos contra los indefensos.

El 26 de enero de 1910 las Convenciones de Guerra de La Haya fueron ratificadas por todos los países participantes, entre ellos los Estados Unidos, y en la Convención de Ginebra, entre otros hay cuatro derechos fundamentales están garantizados para los prisioneros de guerra.

1. Que serán alimentados y cobijados en la misma forma que las tropas de base o de reserva de las Fuerzas que capturan.

2. Que podrán enviar y recibir cartas.

3. Que serán visitados por delegados del Comité de la Cruz Roja Internacional quienes informarán en secreto, acerca del trato que reciben a un Poder de Protección. (En el caso de Alemania, como el gobierno se desintegró en las etapas finales de la guerra, Suiza había sido designada como Poder Protector).

4. Una vez restablecida la paz la liberación de los prisioneros de guerra se efectuará en el más breve tiempo posible.

Los aliados firmaron todas estas convenciones comprometiéndose a cumplirlas.

Pero en marzo de 1945, un mensaje al Staff Combinado de Jefes enviado por Eisenhower recomendaba la creación de un nuevo tipo de prisioneros "Fuerzas Enemigas Desarmadas", o DEF quienes no recibirían el estatus de prisioneros de Guerra, definido por la Convención de Ginebra.

Esto era una clara violación de la Convención de Ginebra. A pesar de ello El 26 de Abril de 1945, la combinación de Jefes aprueba el Status DEF, solamente para los Prisioneros de Guerra alemanes en manos de los norteamericanos. Los miembros británicos habían rehusado adoptar el plan norteamericano para sus propios prisioneros.
"Con efecto inmediato todos los miembros de las Fuerzas Alemanas que se mantienen en custodia norteamericana en la zona de ocupación en Alemania, serán considerados como Fuerzas Enemigas Desarmadas y no tendrán el estatus de Prisioneros de Guerra". - Dwight D. Eisenhower.
A partir de ese momento los prisioneros alemanes quedan privados del derecho internacional, siendo su seguridad transferida a la arbitrariedad de los vencedores. Recordemos que el no respeto del derecho internacional en las cuestiones de guerra es considerado como Crimen de Guerra.

Como consecuencia situación de los campos fue la siguiente:

– Los prisioneros no fueron registrados ni a su llegada ni durante su permanencia.

– Hubo casos en los que se disparó sin causa aparente contra los prisioneros.

– Los prisioneros se instalaron, a pesar del frío y la lluvia, sobre el suelo raso sin techo alguno. Se les prohibió construir alojamientos. No fueron entregadas tiendas de ningún tipo a pesar de que está comprobado que los norteamericanos disponían de ellas.

– Los prisioneros se cavaron agujeros para sí, en los que poder cobijarse como podían de la intemperie. También estos agujeros fueron en algunos casos destruidos y el suelo de nuevo aplanado.

– No había instalaciones de limpieza. Las letrinas, hechas de hoyos y maderos, estaban junto a las vallas, dónde los prisioneros no pudieran dejar de ser vigilados.

– Durante los primeros momentos, no había alimentos ni agua a pesar de que los almacenes norteamericanos tenían alimentos suficientes y el Rin sólo se encontraba a 200 metros.

– En algunos casos los prisioneros pudieron recibir más adelante algunos alimentos de los norteamericanos: huevo en polvo, leche en polvo, galletas, chocolate en barras, café en polvo, pero como no les fue entregada agua muchos murieron a causa de enfermedades intestinales.

– Los prisioneros no tenían ningún tipo de relación con el mundo exterior, no se permitía ningún tipo de intercambio postal. A la población le estaba prohibido, bajo pena de muerte, el acercarse a los campos de prisioneros.

– La Cruz Roja Internacional no tuvo ningún tipo de permiso para acercarse a los campos. Los alimentos y ayudas que fueron enviados por la Cruz Roja Suiza fueron devueltos por instrucción expresa de Eisenhower.

– Los enfermos y los heridos fueron insuficientemente o nada atendidos mientras los hospitales cercanos no eran utilizados.

– Como personal de vigilancia fueron contratados trabajadores forzados extranjeros (polacos, rusos, etc...). La policía de los campos consistía en antiguos prisioneros de los campos de trabajo de Speer. Los prisioneros eran diariamente humillados, maltratados y torturados por ellos.


El escritor canadiense Bacque, autor del libro “Other losses”, escribe:

“En los campos a lo largo de las orillas del Rin constataron los médicos militares desde el 1 de mayo hasta el 15 de junio de 1945 una pavorosa tasa de mortalidad, ochenta veces superior a la de cualquier otra situación conocida anteriormente por aquellos profesionales. Efectiva y escrupulosamente registraron las causas de muerte: muchos murieron por disentería y diarrea, y otros muchos por tifus, tétanos, envenenamiento de la sangre, etc. todo en cifras inconcebibles desde la Edad Media. La terminología médica no bastaba para describir la catástrofe de la que eran testigos aquellos médicos. También fueron registrados casos de muerte por adelgazamiento o cansancio.... por enfermedad del corazón o inflamación pulmonar.”

La situación de los campos del Rin llevó en poco tiempo a unas tasas de mortalidad masivas.

Leamos algunos testimonios.

De un prisionero alemán:

En abril fueron aprisionados cientos de miles de soldados alemanes, pero también muchos de ellos enfermos que se encontraban en hospitales, amputados, auxiliares femeninas y civiles. Un internado de Rheinberg tenía más de 80 años, el otro tan sólo nueve.... un hambre constante y una sed torturadora eran sus compañeros, murieron de disentería. Un cielo cruel los regó semana tras semana con tormentosa lluvia... los amputados se deslizaban por el barro como anfibios, empapados y temblorosos... día tras día sin techo, noche tras noche permanecían desalentados en la arena de Rheinberg o morían en sus hundidos agujeros... (Heinz Janssen, prisionero de guerra en Rheinberg – James Bacque)

Un testimonio norteamericano:

El 30 de abril fue un día duro. Lluvia, aguanieve y nieve se iban turnando, y todo ello con un frío que calaba hasta los huesos. Estrechamente apiñados, para poder calentarse mutuamente, se mostraban a la vista al otro lado del alambre de espino: alrededor de 100.000 hombres extenuados, apáticos, sucios, descarnados con mirada vacía, vestidos con uniformes sucios y grises, con los pies hundidos en el barro hasta los tobillos. Aquí y allá se veían manchas blancas que tras una mirada más atenta resultaban ser las vendas de heridas mal curadas. La comandancia divisionaria alemana informó que los hombres no habían comido nada desde hacía por lo menos dos días y que el abastecimiento de agua era un problema urgente – mientras ahí estaba el Rin, lleno de agua, a sólo 200 metros. (James Bacque,)

George Weiss:

Mecánico de tanques que ahora vive en Toronto, recuerda el campo donde estuvo junto al Rin: "Toda la noche teníamos que estar sentados uno contra otros. Pero la falta de agua era la cosa peor de todas. Durante tres día y medio no tuvimos nada de agua, teníamos que beber nuestra orina...."

El soldado Heinz T:

(Su nombre se mantiene en reserva ante su solicitud) había cumplido justo 18 años en el hospital, cuando los norteamericanos entraron en su sala el 18 de abril. El y sus compañeros heridos fueron sacados del hospital y llevados al Campo en Bad Kreuznach en el Rhineland, donde ya se encontraban varios cientos de miles de prisioneros. Heiz llevaba solamente un pantalón corto, zapatos y una camisa.

Heinz estaba lejos de ser el más joven en el campo, Había niños de 6 años entre los prisioneros, así como mujeres embarazadas y hombres de más de 60 años. Al comienzo cuando los árboles comenzaron a crecer en el campo, algunos lograron cortar sus ramas para hacer fuego, Los guardias ordenaron apagar el fuego. En muchos lugares estaba prohibido cavar agujeros en el suelo para hacer refugios. "Todo lo que teníamos para comer era el pasto". Recuerda Heinz.

Charles von Luttichau:

Estaba convaleciente cuando decidió entregarse voluntariamente a las tropas norteamericanas que estaban cerca de su casa. Fue llevado al Campo Kripp, en el Rin cerca de Remagen.

Fuimos mantenidos en hacinadas prisiones de alambres de púas, al aire libre, con escasos alimentos, recordaba recientemente. "Más de la mitad del tiempo no tuvimos alimentos, el resto del tiempo teníamos una pequeña ración K. Pude ver desde el encierro que nos estaban dando una décima parte de lo que le entregaban a sus propios hombres...Le reclamé al Comandante norteamericano del Campo que estaban violando la Convención de Ginebra, pero simplemente me dijo: ¡Olvide la Convención, ustedes no tienen ningún derecho!"

"Las letrinas eran sólo una tabla sobre una zanja junto al cerco de alambre de púas. Por las enfermedades, los hombres tenían que defecar en el suelo. Pronto muchos de nosotros estábamos demasiado débiles para sacarnos los calzoncillos. Así nuestra ropa estaba infectada, y así estaba también el barro donde caminábamos, nos sentábamos o nos acostábamos. Es esas condiciones nuestros hombres muy pronto, dentro de pocos días, hombres que habían ingresado sanos al Campo estaban muertos. Vi a nuestros hombres llevar muchos cuerpos a la entrada del Campo donde eran apiñados arriba de un camión que se los llevaba".

Capitán Julien (ejército francés):

El 10 de julio, una unidad del ejército francés tomó Dietersheims y 17 días después el Capitán Julien llego para asumir el mando. Su informe sobrevive como parte de una investigación del ejército en una disputa entre Julien y su predecesor. En el primer Campo al cual entró, dijo haber encontrado un terreno fangoso "habitado por esqueletos vivientes" algunos de los cuales murieron mientras los observaba. Algunos se apretujaban unos juntos a otros bajo trozos de cartón a pesar de que el día de julio era cálido. Mujeres que yacían en agujeros cavados en el suelo le miraban directamente con edemas de hambre en sus abultados vientres en una grotesca parodia de embarazo; ancianos con largas barbas grises le miraban débilmente, niños de seis o siete años con los anillos de un mapache en sus ojos del hambre le miraban con sus ojos faltos de vida. Dos médicos alemanes en el "hospital" estaban tratando de cuidar a los moribundos en el suelo, bajo el cálido cielo, entre las marcas dejadas por las tiendas de campaña que los norteamericanos se habían llevado con ellos.

El Comité Internacional de Cruz Roja no recibió autorización para intervenir en estos campos ¡¡hasta el 2 de febrero de 1946!!


En la página de cruz roja podemos leer:

"No obstante, las cantidades de socorros recibidas por el CICR para estos cautivos siguen siendo muy modestas. En el transcurso de sus visitas, los delegados constatan que los prisioneros de guerra alemanes están a menudo detenidos en condiciones espantosas; llaman la atención de las autoridades detenedoras sobre este hecho y logran, poco a poco, ciertas mejoras. "


Las cifras.

¿Cuántos alemanes fueron prisioneros en los campos de la muerte de Eisenhower bajo la denominación de DEF fuerzas enemigas desarmadas y por lo tanto sin ninguno de los derechos que la Convención de Ginebra reservaba a los prisioneros de guerra?

Pues la friolera de 6.000.000 de alemanes.

La historiografía de los Estados Unidos al respecto habla únicamente de 5.000 muertos. La historiografía oficial alemana actual, se centra en 5.000 muertos, máximo en 10.000 pero nunca acepta un número mayor.

Esto significaría que de los cinco o seis millones de prisioneros que fueron hacinados en los campos del Rin, sólo un 0,1% no superaron las condiciones en que se vivía en los campos. No obstante una tasa de mortalidad del 0,1% corresponde a la tasa que tendría una población que viviera en condiciones normales. Para los Campos del Rin una tasa así queda totalmente descartada.
El escritor canadiense Bacque asegura:”La cifra total de víctimas se encuentra sin ninguna duda por encima de los 800.000, con casi toda seguridad más cerca de los 900.000 y posiblemente por encima de un millón. Las causas de su muerte fueron esencialmente provocadas por los oficiales del ejército norteamericano, que disponían de suficientes alimentos y otros medios como para poder mantener a los prisioneros con vida. A las organizaciones de ayuda que procuraron auxiliar a aquellos prisioneros les fue prohibido el acercarse. Todo esto fue entonces ocultado y cubierto mediante mentiras.... Las actas y pruebas fueron eliminadas, manipuladas o guardadas secretamente. Esto continúa así todavía hasta la actualidad.”

El doctor Ernest F. Fisher jun., Mayor del Ejército de los Estados Unidos, escribió:

"El odio de Eisenhower, tolerado por una burocracia militar que le era dócil, produjo el horror de los campos de la muerte, algo incomparable con cualquier otro suceso a lo largo de la historia militar norteamericana. En vista de las catastróficas consecuencias de aquel odio y de la indolente indiferencia que la oficialidad de la SHAEF (del comando central de las fuerzas expedicionarias aliadas) se mostró la más dolorosa cara del ejército norteamericano." (Citado por Baque en a.a.O., Pg. 17).

No estaría de más recordar que hay 1.000.000 de muertos alemanes en la SGM que permanecen sin aclarar. Se trata del “millón perdido”. Hasta la caída del muro de Berlín estos desaparecidos en el occidente de Alemania fueron atribuidos a la URSS, pero cuando los rusos abrieron sus archivos en los noventa, los cuales desde por lo menos el 1946 mostraron una información inesperadamente detallada, sólo pudieron quedar aclarados alrededor de 100.000 desapariciones de esa zona. Se calcula además, que durante el año 1945 alrededor de 200.000 alemanes de esos lugares murieron anónimamente en las extensiones de Rusia. El millón perdido permanece sin aclarar.


¿Dónde están los muertos?

Una cuestión importante es ¿dónde se encuentran los cadáveres de los campos de exterminio de Eisenhower? Ningún organismo oficial ha considerado nunca la necesidad de buscar fosas comunes en el entorno del Rheinwiesen. Dado que según la postura oficial no existen muertos, no es necesario buscarlos.

La asociación para el cuidado de las sepulturas de guerra alemanas (Volksbund für Deutsche Kriegsgräberfürsorge) tienen las manos atadas desde la ley de sepulturas de 1952, en la que su labor quedó centrada únicamente a cuestiones de los caídos en el extranjero. En Alemania debe aguardar una orden de la administración. Una orden así no ha sido nunca dada.

Sólo en una ocasión se inició la búsqueda de fosas comunes, y fue una búsqueda no oficial. El miembro de las fuerzas armadas y experto en fosas Otto Schmitt, de Guldental – Bretzenheim se propuso desde 1970 el clarificar la cuestión de los desaparecidos.

En otoño de 1985 Otto Schmitt , tras consultar con el propietario Otto Tullius, comenzó en el emplazamiento de las antiguas letrinas los primeros trabajos de prospección. El interés de los habitantes de la zona y de la prensa local se despertó.

Poco después del comienzo de las pesquisas, cuando todavía no se había encontrado nada, llegó una visita inesperada: una delegación de la administración local de Bad Kreuznach transmitió un escrito en el que se comunicaba que aquellas tierras quedaban dentro de los terrenos protegidos por la ley de patrimonio nacional y que por lo tanto cualquier excavación o manipulación de ellas quedaba prohibido. Otto Schmitt se vio obligado a abandonar su trabajo.

El 27 de octubre del año siguiente, 1986, se ratificó y reforzó la ley de patrimonio sobre las tierras del campo de Bretzenheim. Todas las solicitudes que Otto Schimtt presentó para poder continuar con su trabajo fueron rechazadas por diversos motivos. Finalmente, al inicio de los noventa y derrotado por la Administración, abandonó su estéril lucha.

Conclusión.

Pueden ponerse en duda las cifras dadas por el escritor canadiense Bacque y estará bien que se haga si esto ayuda a conocer con mayor exactitud lo ocurrido en los campos de la muerte de Eisenhower, pero hay ciertos hechos de extraordinaria gravedad que a estas alturas ya nadie cuestiona.

1. Crear el estatus de Fuerzas Enemigas Desarmadas (FED) para no reconocer los derechos de los prisioneros de guerra alemanes fue un acto ilegal que atenta gravemente contra los acuerdos suscritos por los estados unidos en la Conferencia de Paz de la Haya.

2. Esta artimaña legal permitió que las tropas norteamericanas sometieran a los prisioneros alemanes a unas condiciones de reclusión inhumana e injustificable, negándose incluso a que organizaciones como Cruz Roja Internacional acudiera en su auxilio.

3. Como consecuencia de estas actuaciones miles de prisioneros de guerra fallecieron innecesariamente.

4. Tanto la administración americana como la alemana no han intentado investigar estos hechos y han obstaculizado las investigaciones de terceros.

5. Ningún militar ni responsable político norteamericano ha sido nunca juzgado por lo ocurrido en estos campos de la muerte, a pesar de que en los juicios de la post guerra un buen número de los condenados a muerte fueron ejecutados por hechos de mucha menor gravedad.

Esta sólo es otra más de las muchas historias que nunca te contaron. Si deseas saber más te recomiendo leer el testimonio de Martin Brech, profesor de filosofía y religión, guardián de uno de los campos de la muerte. Llega a decir cosas como ésta: "La vista de tantos hombres desesperados por conseguir comida y agua, enfermando y muriendo ante nuestros ojos, es indescriptible. Incluso ahora, solo puedo pensar en ella momentáneamente"

1 comentario:

  1. Solo puedo decir, que todo esta excelente, estoy maravillado con tanta información tan valiosa. gracias por compartirla y dejarnos compartirla SALUDOS.

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